…a clubes familiares

Actualmente los clubes juveniles han pasado a ser clubes de familia porque están al servicio de la familia. Los clubes juveniles nacidos al amparo de Altair ofrecen una ayuda a los padres que se plantean la pregunta de qué hacer con el tiempo libre de sus hijos. Educar a los hijos es la tarea más importante en la familia. Pero aunque la educación de cada chico se desarrolla fundamentalmente en el ámbito familiar, también influyen otros escenarios, como el colegio y el tiempo libre. El tiempo libre –la televisión, las diversiones, los amigos– tiene una notable trascendencia educativa. Los clubes juveniles son una respuesta educativa al tiempo libre de los hijos. En los clubes, «los padres son los protagonistas. Por eso, la razón de ser de estos clubes juveniles es ayudar a los padres en su tarea educativa en un ámbito –el tiempo libre– que muchas veces se escapa a sus desvelos en la sociedad de hoy. Por tanto, directivos, preceptores y profesores buscan la continua participación de las madres y de los padres a través de conversaciones periódicas y de la organización de actividades específicas para ellos, y se muestran siempre a su disposición» [1].

Diciéndolo de otra manera, los clubes juveniles están siendo una respuesta a la preocupación de los padres por la educación de los hijos. Son auténticos centros de actividades extraescolares y de tiempo libre, complementarios a la familia y al colegio, que desarrollan su función después de las horas de clase, durante los fines de semana y en las vacaciones. Como cualquier centro de formación, cuenta con unos objetivos precisos, desarrolla un proyecto educativo y se sirve de unos medios para llevarlo a cabo. Siempre, claro está, con la colaboración y supervisión de los padres, auténticos protagonistas en la tarea educativa y también en la labor de un club juvenil.

Con el paso de los años y la maduración de la experiencia, los padres han tomado cada vez mayor presencia en la vida de los propios clubes, tanto en la organización, como en la administración o en la dirección de las actividades. Es frecuente que los padres sean un elemento constitutivo de la actividad diaria de los clubes. Los padres por ello son una pieza clave, son los auténticos protagonistas del proyecto educativo de los clubes juveniles. Ellos son los que gobiernan el club a través de la junta directiva, que se reúne cada mes para estudiar la marcha de las actividades, proponer iniciativas, etc. A lo largo del año se organizan distintas actividades expresamente dirigidas a las familias: conferencias sobre educación, cinefórum, triduo de Navidad, paellas campestres, romería de mayo, vistas culturales, concursos de dulces, tartas y torrijas, y fiesta fin de curso. Especial aceptación tiene el senderismo familiar, a la que acuden familias completas en alegre espíritu campestre… Además, cada mes, se invita a participar en el retiro espiritual organizado por Altair [2].

[1] “Los clubes juveniles”, en Boletín especial 100 años del nacimiento de san Josemaría Escrivá, octubre de 2002, pp. 28-29.

[2] Cfr. “El club juvenil Viar”, disponible en http://www.viarnet.org/, consultado el 10 de junio de 2016.