El libro y el autor

Palabras de Javier Delgado Espada, director de Altair, en el prólogo del libro: Altair, medio siglo con sus barrios [ un compromiso social ]

Luis Augusto Pascual Matarredona, autor de libro Altair, medio siglo con sus barrios [un compromiso social]

El autor concluye las últimas páginas del libro afirmando que Altair es un milagro. No desciende a explicar este prodigio. Tal vez porque considera que lo evidente no necesita demostración.

La lectura del libro me ha hecho entender cuál podría ser ese milagro: Altair  tiene un caudal de vida y de experiencias fruto de la confluencia y de los aportes de muchos ideales, de miles de personas y de infinitas iniciativas. Por eso, el relato de esta historia se me presenta como el cauce de un gran río en el que confluye la corriente de sus aguas y torrentes. Altair, como ese río imaginario nació en las altas cumbres de la nieve cuyos copos cayeron en invierno como destilados por aquella estrella. Allí en lo alto, el calor del sol deshiela el agua gota a gota tras décadas de paciente espera; y corre revoltosa por los riscos y torrenteras de los valles estrechos o se detiene en remansos profundos que brotan de pronto en veneros de nueva vitalidad. Es el esfuerzo sobrenatural de la oración y el sacrificio de miles de personas que impulsaban el caudal del río

En las tierras frías, las nieblas parece que ocultan el cauce, pero el sol, cuando le parece, sólo cuando le parece, levanta la bruma y el río de nuevo deja ver sus aguas. Son los períodos aparentemente baldíos y las épocas de brega contra corriente. Luego, tal vez, descansa sosegado y sin aparente esfuerzo en represas y en embalses que nutren y engendran riqueza en los campos y mueven los ingenios de los hombres. Son los frutos educativos que emergen por todos los lados sin ruido ni estrépito. Quizá sea este el milagro.

Cuando llegué a Altair hace 18 años conocí a Luis Augusto Pascual como veterano profesor de Historia del Arte y de Geografía, gran trabajador de reconocido prestigio, cuidadoso de los detalles, meticuloso y pulcro. Hace dos años me comentó su intención de hacer un libro sobre la relación histórica de Altair y sus barrios; la idea me encantó, porque se iba a dejar constancia documental de estos cincuenta años vividos por las familias, los profesionales de la educación y los alumnos.

Desde 1971 en que vio la luz Dos días en Altair no se publicaba ningún libro sobre Altair. Estoy seguro de que este libro vendrá a llenar ese hueco. Por tanto quiero agradecer al autor el esfuerzo y dedicación que le ha supuesto escribir este libro, sin contraprestación, sólo por su amor y reconocimiento a Altair.

La lectura del libro pone de manifiesto que el autor usa con rigor y agilidad las fuentes mediante abundantes citas, jugosas y oportunas, que abren al lector un horizonte insospechado u olvidado de la realidad vivida en Altair. El simple hojeo de las páginas evidencia que el autor ha indagado en hemerotecas, en el archivo histórico del propio centro y ha recogido valiosos testimonios escritos u orales de los protagonistas. Podría decir que la autoridad de su relato viene garantizada porque él, que empezó a trabajar en Altair a los diez años de su inicio y a lo largo de cuarenta años, ha vivido buena parte de los acontecimientos narrados en el libro y ha conocido y compartido las tareas educativas con muchos de los profesionales mencionados.

Los cincuenta años de este medio siglo parece mucho tiempo, y han pasado tantas cosas que algunos podrían pensar que ya está todo hecho. Pero estos diez lustros son sólo el comienzo de nuestra historia. Espero que el libro nos ayude a agradecer a todos quienes se decidieron a lanzarse a la aventura de Altair en las periferias sociales, vitales y educativas de Su Eminencia, cuando aquí no había nada más que barro y vacas; y a no perder nunca esa seña de identidad de los primeros, de dejarse la piel por nuestros alumnos, nuestros compañeros y nuestras familias, con el deseo de servir de la mejor manera a todos y vivir siempre esa entrega a la labor social y educativa que Altair ha sido, es y será.

Javier Delgado Espada

Director de Altair